DIETA CONTRA EL CÁNCER

Estudios realizados en los últimos años han sugerido que hasta el 90% de los cánceres humanos están relacionados con factores ambientales y se estima que el 50% de las muertes han sido a causa de neoplasias relacionadas con factores de la dieta.

La dieta, el tabaco, las infecciones, el alcohol, las radiaciones, la contaminación… son factores etiológicos del cáncer.

Una alimentación inadecuada es un importante factor de riesgo de diferentes tipos de cáncer:

  1. Riesgo directo de cáncer digestivo (estómago, esófago, colon, recto): alcohol, grasas saturadas o TRANS, alimentos irritantes…

  2. Riesgo indirecto de cáncer extra-digestivo como es el de mama o el de próstata. En una persona obesa la grasa actúa como órgano, segregando sustancias inflamatorias.

  3. Riesgos combinados con el alcohol y el tabaco de cáncer de boca, faringe o pulmón. El alcohol produce vasodilatación y hace que sustancias como el tabaco se absorban mas.

Las causas de aparición son muchas y muy variadas, por lo que hace que una prevención total sea imposible de conseguir. Pero eso sí, se puede reducir el riesgo modificando ciertos hábitos y comportamientos de nuestros estilos de vida.

Hay alimentos claves que pueden impedir el progreso de este tipo de enfermedades, por ejemplo:

  • En etapas de formación de la neoplasia, un consumo diario de ajo crudo o de crucíferas (coliflor, col de Bruselas, brócoli…) puede llegar a parar la célula afectada e impedir la creación tumoral.

  • En un inicio de tumoración, el Omega 3 es una sustancia clave de protección y en lesiones ya iniciadas, el Omega 3, los pescados azules y los antioxidantes como son las vitaminas A, C y E pueden impedir la promoción de ésta.

  • En tumoraciones ya avanzadas e instauradas, el resveratrol que contienen las uvas, inhibe la propagación de las células cancerosas.

Estos son ejemplos puntuales pero, como es evidente, hay muchos alimentos de los que debemos potenciar su consumo, no solo para reducir riesgos, sino para protegernos de factores causantes como la contaminación o las radiaciones que no podemos evitar.

La VITAMINA C es un potente antioxidante que potencia nuestro sistema inmunológico (responsable de protegernos de los constipados, anginas, neoplasias…) y ayuda a frenar los procesos de metástasis. Alimentos ricos en Vitamina C: frutas y verduras CRUDAS.

La VITAMINA A acelera la producción de células sanas y frena el proceso de producción de tumores. Se debe potenciar el consumo de frutas como los albaricoques o las cerezas, y verduras y hortalizas como la calabaza, la zanahoria, el brócoli, las acelgas o las espinacas.

Un consumo bajo de VITAMINA A puede relacionarse con cáncer de pulmón, faringe, colon-rectal y próstata.

Los COMPUESTOS RICOS EN AZUFRE confieren un olor y un sabor característico en los alimentos que los contienen. Se encuentran principalmente en el ajo y en la cebolla.

La cebolla es bactericida y a nivel oncológico, actúa evitando el inicio de una célula tumoral.

Los POLIFENOLES son los colorantes de los vegetales y tienen la capacidad de proteger a las plantas de determinados microorganismos.

Existe una gran variedad: bioflavonoides, isoflavonoides, flavonoles, taninos, antiocianos, hesperidinas, resveratroles.. Todos ellos con efectos muy beneficiosos para nuestro cuerpo.

  • ISOTIACIANATOS: Se encuentran en la familia de las crucíferas (col, coliflor, brócoli, coles de Bruselas, berros) y son capaces de producir un aumento de la excreción y detoxificación de los compuestos carcinógenos, sobretodo para prevenir el cáncer de mama, hepático y de colon.

  • LIGNANOS: Los lignanos los encontramos en los cereales integrales, legumbres, hortalizas y en las semillas de lino especialmente. Actúan a nivel preventivo en todas las neoplasias que son estrógeno-dependientes como es el cáncer de mama.

  • FLAVONOIDES: Tienen un marcado carácter antioxidante, mayor al de las vitaminas C y E, y los encontramos en las frutas, verduras y legumbres, sobretodo en la piel y en las capas más externas de las frutas y verduras.

  • QUERCITINA: Es un flavonol capaz de inhibir la oxidación de la membrana celular y del crecimiento y migración de células cancerígenas.
    Los encontramos en la fruta (gran cantidad en la piel de manzana), en las verduras como el brócoli o la cebolla y en el té.

  • CAROTENOIDES (precursores de la vitamina A): Actúan a nivel antioxidante protegiendo la membrana celular y evitando mutaciones en el ADN.

    Alimentos muy ricos en carotenoides son la manzana, el albaricoque, la remolacha, la zanahoria, la naranja, la sandía...

    La luteína y la zeaxantina son carotenoides que no se transforman en vitamina A pero también tienen efectos antioxidantes, son antiinflamatorios, son cardioprotectores y, además, nos protegen de las radiaciones a nivel cutáneo, del cáncer de mama y del cáncer de colon. Fuentes importantes son las espinacas, el brócoli, la yema de huevo y el maíz.

    El licopeno, carotenoide que tampoco se transforma en vitamina A, tiene un pigmento de color rojo presente en el tomate y la sandía. Éste carotenoide se asocia a una reducción del cáncer de estómago, de pulmón y de próstata.

El ÁCIDO FÍTICO se caracteriza por su capacidad de formar quelatos con metales y se encuentra en los vegetales y en los cereales integrales como trigo, maíz, avena, arroz, soja y semillas de sésamo.

La FIBRA tiene un efecto preventivo en el cáncer de colon que es dónde están depositadas las toxinas. La fermentación de la fibra a nivel intestinal produce gases que inhiben el crecimiento de células tumorales.

La dieta preventiva del cáncer es educativa ya que, comporta cambios de hábitos y de estilos de vida que no se modifican ni en un día ni en dos.

A parte de cuidar nuestra dieta potenciando el consumo de ciertos alimentos, debemos reducir al máximo hábitos de riesgo como:

  • Consumir alimentos o bebidas muy calientes
  • Comer rápido y masticar mal
  • No tener cuidado en la conservación, elaboración y preparación de los alimentos
  • Consumir alcohol en las comidas
  • Abusar de precocinados, conservas, embutidos, fumados y barbacoas
  • Fumar durante y después de las comidas
  • No limpiar bien las frutas y las verduras
  • Comer excesivamente durante la cena
  • Consumir muchos dulces
  • Hacer dietas monótonas o muy calóricas
  • Tomar suplementos y medicamentos sin prescripción médica o sin ser necesario

EJEMPLO DE DIETA PARA LA PREVENCIÓN DEL CÁNCER:

DESAYUNO: Licuado de naranja y zanahoria + Cereales integrales + Yogur desnatado con semillas de lino

MEDIA MAÑANA: Pan integral con queso desnatado, tomate y lechuga

COMIDA: Ensalada (zanahoria, cebolla, tomate, pimiento y maíz) + Legumbres con verduras salteadas + Fruta del tiempo

MERIENDA: Yogur desnatado con frutos secos

CENA: Brócoli al vapor + Salmón con tomate aliñado + Fruta del tiempo

Una buena alimentación es un factor de protección para muchos tipos de cánceres y, por tanto, ésta debe ser SUFICIENTE, VARIADA, EQUILIBRADA Y MODERADA.

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