LA DIETA ANTI-INFLAMATORIA

¿Sabías que puedes regular y reducir la inflamación con una buena alimentación?

En este post de hoy, queremos hablar de cómo podemos controlar los procesos inflamatorios y reducir los dolores producidos por éstos, entre ellos los dolores menstruales una situación que afecta a muchas mujeres y que la mayoría de veces viene acompañada de irritabilidad, ansiedad, cambios de humor, hinchazón, pesadez...

La clave está en controlar las grasas de la dieta y esto no es sinónimo de reducirlas al máximo o eliminarlas, sino de escoger aquellos alimentos que contienen grasas saludables y evitar los que son ricos en grasas saturadas y en colesterol.

Las grasas las encontramos tanto en alimentos de origen animal como vegetal y son imprescindibles para el buen funcionamiento del organismo.

¿Para qué sirven?

  • Son el material energético de reserva, hacen de aislante contra el frío y de envoltorio protector de los órganos vitales (corazón, hígado, cerebro, riñones...)
  • Sirven de precursores para la síntesis de vitaminas y hormonas, ácidos biliares y pigmentos.
  • Actúan de transportadores de vitaminas liposolubles.

¿Qué grasas son buenas para el cuerpo y cuáles debemos reducir y/o evitar?

Por una parte tenemos las grasas saturadas, las que conocemos como las responsables de los altos niveles de colesterol LDL "colesterol malo" y que encontramos en el reino animal, coco, palma, entre otros. Y por otra parte, tenemos las grasas insaturadas que son las que debemos potenciar: Omega 9 (Oleico), Omega 3 y Omega 6.

Tanto el Omega 3 como el Omega 6 son esenciales porque nuestro cuerpo no los sintetiza y deben ser aportados a través de nuestra dieta, pero lo mas importante es que son los precursores de los EICOSANOIDES (prostaglandinas, tromboxanos y leucotrienos), los cuales desempeñan un papel fundamental en el funcionamiento de nuestras células y tejidos.

¿Qué son los eicosanoides?

Son sustancias que, como acabamos de decir, sintetizamos a través de los ácidos esenciales Omega 3 y Omega 6, y son los responsables de regular funciones secretoras, digestivas, reproductoras y circulatorias. Además, también intervienen en las respuestas alérgicas, inflamatorias e inmunes.

Hay diferentes series de eicosanoides y cada una de ellas tienen funciones diferentes, incluso contrarias. Por este motivo, es muy importante controlar la ingesta de alimentos que contienen grasas por tal de favorecer unas reacciones u otras, consiguiendo así el equilibrio perfecto.

Por ejemplo, los aceites de semillas como borraja y onagra son fuentes principales de Omega 6: responsable de potentes efectos antiinflamatorios, regulador hormonal y de secreciones sebáceas. Todos ellos muy beneficiosos, sobretodo en casos de síndrome premenstrual, menopausia o alteraciones de la piel (acné, eczemas, etc.). También tienen efectos vasodilatadores y antiagregantes plaquetarios pero en menor proporción.

Cabe decir que, en la familia de los ácidos grasos Omega 6 existe un ácido graso no esencial (el araquidónico), a partir del cual se sintetizan eicosanoides con funciones contrarias a las anteriores: inflamación, agregación plaquetaria y vasoconstricción. Éste, como su nombre indica, no es esencial y, por tanto, lo puede fabricar nuestro cuerpo a partir de otros ácidos grasos de la misma familia (Omega 6), pero el mayor problema es su ingesta excesiva a través de la dieta ya que, se encuentra en alimentos que son muy comunes y de gran consumo en nuestra sociedad: carnes rojas, lácteos, vísceras, etc.

El Omega 3 lo encontramos en las semillas de lino, aceites de pescado, nueces, pescado azul (bonito, sardinas, salmón, atún, trucha) y los eicosanoides derivados de éste tienen un gran efecto vasodilatador, antiagregante e antiinflamatorio.

Por tanto, para reducir el grado de inflamación, lo primero que debemos hacer es reducir el consumo de carnes rojas, embutidos, lácteos enteros, bollería, pastas industriales, etc. y potenciar el consumo de alimentos ricos en grasas saludables como es el pescado azul, los frutos secos, los aceites de pescado y las semillas.

LAS GRASAS SON LOS GRANDES MODULADORES DE LA INFLAMACIÓN

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