La importancia del saber comer

Hay multitud de elementos y factores que juegan un papel importante en nuestra dieta. Hoy en día, todos hemos escuchado alguna vez sobre la importancia de cuidar la alimentación para mantener una vida saludable.

No obstante, ¿qué entendemos por una buena alimentación, quién puede asesorar y, sobre todo, realmente somos conscientes de hasta qué punto puede afectar a nuestras vidas?

alt

La nutrición y la dietética desempeñan un papel clave a la hora de considerar cuál es la alimentación que más nos corresponde. Dietética y nutrición son ramas que a menudo se confunden y, aunque los dos conceptos están estrechamente ligados a la alimentación, no significan lo mismo.

La nutrición es la parte más científica de la alimentación y cuando hablamos de nutrición hacemos referencia a las sustancias que debemos aportar al cuerpo para cubrir las necesidades individuales de cada uno. Dicho de otro modo, es la pieza clave que afecta y define la salud de cada uno de nosotros.

En cambio, cuando hablamos de dietética, queremos hacer referencia no sólo al aspecto científico, sino a una infinidad de aspectos que hacen agradable e interesante la alimentación, es decir, el placer de comer.

Para empezar, comer bien es fundamental para evitar problemas de salud a corto y largo plazo. Cuidarse y mantener una alimentación saludable se refleja en el interior del organismo y en el exterior. Nuestro cuerpo, nuestro aspecto, es la primera carta de presentación que tenemos y es fundamental para poder disfrutar de una buena autoestima.

Además, la buena comida y una imagen saludable, se han convertido en requisitos imprescindibles de la sociedad actual. Una alimentación saludable es un medio para sentirnos más sanos, más capaces, y con la autoestima adecuada. De hecho, una imagen saludable sirve, por ejemplo, para facilitarnos las relaciones interpersonales en todos los aspectos de nuestra vida, incluso, puede ayudarnos a encontrar un puesto de trabajo.

Somos conscientes de que los estándares de belleza han ido variando a lo largo de la historia pero, en el siglo XXI, más que ningún otro, es el siglo de la imagen saludable. Aún más importante que el aspecto exterior pero, es el proceso o el método por medio del cual se logra esta imagen saludable. Tan importante es el resultado final como el proceso.

La proliferación de los gimnasios, el ejercicio físico y las clínicas de estética; la proliferación de dietas milagrosas potencialmente peligrosas o alimentos "estrella"; o el incremento en el número de personas que padecen trastornos de la conducta alimentaria (anorexia, bulimia, vigorexia, etc), ponen de manifiesto multitud de métodos para lograr una buena imagen pero que pueden llegar a ser perjudiciales para nuestra salud.

Tener una imagen saludable ha comportado la aparición de la preocupación (a veces convertida en obsesión) por la salud y los buenos alimentos. Cada vez más, la gente se interesa por alimentos saludables, ecológicos, funcionales, que provoquen un beneficio para el organismo para mejorar la salud y el bienestar.

Ante esto, el gran problema que nos encontramos actualmente es la gran cantidad de información que nos llega, a través de muchos canales y sin ningún tipo de filtro. Incluso, en muchos casos, puede llegar a confundir y a engañar. De ahí, el principio de una larga lista de mitos y leyendas en torno a la alimentación que hay que conocer y corregir.

En un país desarrollado como el nuestro, las personas ya no comen sólo para subsistir, el acto de comer se considera mucho más que el proceso de alimentación, se ha convertido en un placer que involucra muchos otros aspectos como puede ser la socialización, la cultura, compartir, etc. En el fondo, muchas actividades en nuestro día a día giran en torno a la comida: una comida de negocios, tomar un café y hablar de asuntos que nos son importantes, una comida de aniversario, una primera cita, quedar para cenar, quedar con los amigos para hacer tapas, ir a tomar algo ...

Desafortunadamente, podemos decir que, en muchas ocasiones, hoy en día estamos bien alimentados pero mal nutridos.

Y aquí es donde entra en juego la tarea de un buen dietista y nutricionista que es "un profesional de la salud, reconocido como un experto en alimentación, nutrición y dietética, con capacidad para intervenir en la alimentación de una persona o grupo, desde los siguientes ámbitos de actuación: la nutrición en la salud y en la enfermedad; el consejo dietético; la investigación y la docencia; y la salud pública desde los organismos gubernamentales, las empresas del sector de la alimentación, y la restauración colectiva y social".

La verdad más cierta es que somos lo que comemos y es indispensable aprender a comer, sobre todo porque la esperanza de vida es muy larga y, con una dieta equilibrada, se pueden prevenir muchas enfermedades (no curarlas).

Los hábitos de vida pueden tardar muchos años y muchas generaciones a cambiar, por tanto, como antes nos pongamos, mejor!

Compartir

comments powered by Disqus